TRAIL-RUNNING

Dentro del mundo del trail-running puedes encontrar gran variedad de distancias, que te permitirán afrontar diferente tipo de reto dependiendo de tu nivel de entrenamiento así como de tu experiencia previa en la montaña. Aquí puedes contar con el asesoramiento y la planificación específica que te permita iniciarte en la especialidad, afrontar distancias mayores para aquellos que ya tienen cierto nivel de experiencia, o si ya eres un experto corredor en la montaña buscar una mejora del rendimiento en cualquiera de las distancias.

montaña

Dependiendo de cuál sea tu reto podrás contar con una planificación sencilla de tres días semanales, planificaciones intermedias de 4-5 días, y planificaciones de máxima exigencia de 6-7 sesiones semanales y que pueden incluir incluso sesiones dobles. En cualquiera de estos casos buscando siempre una planificación ajustada a tus necesidades.

Carreras de iniciación entre 10 y 25 km.

Aquellas personas que no tienen experiencia en el mundo del running deben empezar a adentrarse en el mundo del trail-running con distancias cortas de 10-12 km. Será importante igualmente elegir bien el tipo de prueba, evitando en las primeras experiencias carreras excesivamente técnicas, especialmente en lo que se refiere a los tramos de bajada donde la falta de experiencia puede jugarte una mala pasada en forma de caída o lesión.

Si ya eres un corredor con experiencia en las carreras en ruta pero deseas empezar a probar el mundo de las carreras por montaña es aconsejable igualmente empezar en estas distancias de iniciación, con la posibilidad de poder afrontar distancias mayores de 20-25 km pero siendo importante del mismo modo seleccionar pruebas de baja exigencia técnica.

De una u otra forma, es importante antes de afrontar las primeras pruebas de trail hacer algunos entrenamientos específicos donde podamos ir familiarizándonos con los desniveles y las dificultades técnicas de este tipo de pruebas. Hay que tener en cuenta que se trata de modalidades donde el rendimiento no solo está asociado al nivel de forma física, sino igualmente a la habilidad técnica para salvar con eficacia los diferentes desniveles, piedras, saltos y demás dificultades que presenta la montaña especialmente en los tramos de descenso.

Carreras entre los 30 y 60 km.

Dentro de este tipo de pruebas encontramos gran diversidad de corredores, desde aquellos que han tenido ya sus primeras experiencias en distancias cortas y desean afrontar retos mayores, como corredores con amplia experiencia en la montaña y que tienen por objetivo seguir mejorando su rendimiento en este tipo de pruebas, sin plantearse la alta exigencia de las pruebas de ultra-trail.

Igualmente hablamos de distancias que sirven como preparación para corredores que tienen como objetivo prioritario pruebas de ultra-trail, y que aprovechan estas distancias como entrenamiento y paso intermedio a su reto más importante que será la larga distancia.

Hay que tener en cuenta que hablamos ya de pruebas de gran exigencia, no solo por las distancias, sino también por los grandes desniveles y dificultades técnicas que deben afrontarse, además de la necesidad de aprender a gestionar ya de un modo correcto las estrategias de hidratación y alimentación.

Debemos considerar que hablamos de pruebas que se alargan durante muchas horas, y que además se desarrollan a un intensidad media muy exigente, de tal modo que no se trata de ninguna broma, y se requerirá de un entrenamiento bien planificado y una adecuada experiencia previa para que este tipo de retos se conviertan en una experiencia gratificante y no en un infierno difícil de olvidar y que nos condicione para querer seguir mejorando y afrontando nuevos retos.

ULTRA-TRAIL.

Distancias de 80, 100, 110, 150 km, y con importantes desniveles, hablamos de pruebas de máxima exigencia, que se han popularizado tremendamente en los últimos años. Esta alta popularidad supone que muchos corredores deciden probar este tipo de retos sin darles la debida importancia, por el hecho de ser muchas las pruebas y muchos los corredores que las afrontan caemos en el error de suponer que cualquiera con experiencia en el mundo del running puede afrontar este reto, sin pensar en la alta exigencia física de estas pruebas, y sin considerar que se trata de asumir un gran esfuerzo que puede pasarnos factura si no contamos con la experiencia y el entrenamiento adecuado.

El primer consejo antes de afrontar este tipo de retos es “quemar etapas”. Necesitamos coger experiencia en distancias inferiores, aprender a sentirnos cómodos en la montaña con distancias de 40, 50 o 60 km, y aprender a escuchar nuestro cuerpo, de tal manera que vayamos aprendiendo que nos sienta bien a la hora de comer o beber, cuáles son nuestros puntos débiles, que facetas de la montaña dominamos mejor, y que aspectos del entrenamiento podemos ir retocando y refinando. Se trata de madurar como corredor de montaña, porque hablamos de pruebas que nos van a llevar al límite y por tanto hay que ser conscientes de la necesidad de una correcta experiencia y entrenamiento bien planificado.

Para aquellos corredores que ya son habituales en este tipo de pruebas, el reto que les queda por delante es tratar de mejorar su rendimiento en las mismas. En estos casos es importante contar con el adecuado asesoramiento de alguien especializado en la preparación de este tipo de pruebas, y que nos ayude a planificar minuciosamente y de forma personalizada cada detalle del entrenamiento.

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